Clear your mind

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miércoles, 28 de mayo de 2014

Inhalar, exhalar.


Todos respiramos y todos entendemos a la respiración como proceso. Es algo tan común que pierde el valor, el poder curativo. Para mi respirar es un poco como acariciar el alma, expulsar problemas, flotar en el tiempo y callar la mente. Corremos de un lado a otro como una coreografía eterna, seguimos rutinas que sobrepasan nuestros propios límites y somos incluso capaces de ignorar horas de sueño, y aún así no somos lo bastante inteligentes para darnos un respiro al día. Las cosas salen mal y no optamos por respirar, preferimos llorar. Nos enojamos y optamos por gritar, nunca respirar. Nos enamoramos y optamos por sonreírle a un celular, antes que respirar.

Yo creo en los psicólogos, y en los amigos, y en la familia, pero sobre todo creo en la respiración. Creo que siempre es un buen momento para cerrar los ojos, en medio de donde sea que la vida te tenga, y concentrarte en tu propia respiración, escuchar el sonido del aire acariciándote los pulmones. Siempre digo que inhalar es un poco como la parte difícil, atraer todo hacia vos, hacer que entre, hacer que sea tuyo. También es común en un momento complicado, te agarran nervios y te tragas todo el aire, te agarra miedo y das una bocanada de aire que probablemente no respiren los de tu alrededor, lloras y con ello te apoderás del aire que te rodea. Siempre es un poco arduo, siempre un poco cuesta y exige esfuerzo, siempre un poco cansa y presiona, y sin embargo, no hay exhalación sin inhalación. ¿Cómo liberaríamos tanto CO2 si antes no consiguiéramos el O2 que necesitamos? Para mi exhalar es el sonido de relajarse, llegar a la calma, recobrar el aliento. Creo que exhalar acompaña a los momentos lindos de la vida, suspiras de amor, suspiras de alivio, expulsas el nerviosismo, sacas afuera todo aquello que te presionaba un poco del pecho.

Siempre con idas y vueltas de oxígeno, alimentando nuestro motor, no hay máquina que arranque sin un poco de carga. Siempre la presión lleva a la relajación, no habrá tiempo de ocio si no hubiera tiempo de trabajo, ¿Quién va a sanarse si nunca se lastimó? Con el tiempo se aprende que son necesarias las tormentas para que brille el sol, no creo que lo bueno sepa tan bien sin probar lo amargo de lo malo. He de decir que se sufre mucho, y se pierde mucho, y se cansa mucho y se falla aún más, pero es lo que toca para poder sonreír mucho, ganar mucho, descansar mucho y llegar hasta el final. Debo rasparme las rodillas para aprender a caminar, y siempre siempre siempre recordar “Cuando duela, respirá”, es la respiración el sonido de la calma, es la respiración la sensación del paraíso, inhalamos todo lo que nos rodea, absorbo el universo para mi, para después exhalar, soltamos todo y acomodamos el mundo de manera mejor, dejo ir todo aquello que gané y que perdí, dejo ir, que fluya lo que no me sirve y también lo que me ayudó. Respirar. Los verdaderos secretos están en las cosas cotidianas. No exhala quien no inhala, no sonríe quien no respira.


Tenemos en nuestras costumbres lujos que no notamos.



martes, 27 de mayo de 2014

DEMONS


Viste de negro mi corazón.

Me distraje tan solo un segundo y la felicidad se fugó, he venido a decirle que extraño su calor. Si la ve pasar, no olvide mencionarle que me encuentro aturdido, quiero creer que se enconde en las cercanías, pero jurele que por ella daría las vueltas que sean necesarias a este pequeño mundo. Cuentele que le quedan chicas las gracias que le dí, he de entregarle el resto de mi corazón cuando vuelva, quiero decirle que añoro sonreír en las mañanas, poner el alma con cada cosa que hacía, con cada persona que conocía, con cada detalle que vivía, incluso mi café sabe amargo cuando no tengo su compañía. También he de decirle que fue difícil convivir con la tristeza cada día, yo sé que uno puede pelear por lo que quiere pero me he visto atrapado en situaciones sin salida, felicidad siempre me decía que uno puede luchar, o escapar, pero adivine señora, me quedé sentado contemplando mi autodestrucción. Me hice daño; En cada rincón de mi cuerpo, en cada parte de mi ser tengo cicatrices del duelo que significó su partida, quiero confesarle que sin ella no pude caminar sin pisar en la falso, sufrí como un soñador que pierde los objetivos. Mire señora, le traigo una pequeña botellita con todas las lágrimas que pude juntar, me prometí que cuando saliera de ese agujero las tiraría al mar porque solo así entendemos lo pequeños que son los problemas entre tantos momentos que tiene la vida, y yo sé que no termino de salir, pero al fin tomé el coraje de venirla a buscar, digame señora ¿Usted no me puede ayudar? Sé que no es mucho pero le doy todo lo que tengo a cambio de que me diga a donde fue felicidad, no quiero nada si no es con ella, no quiero vivir hundido.

Era negro, todo lo que veía a mi alrededor desteñía el color, todo lo que sentía era el frío y el dolor, todo lo que un día me ayudó a seguir adelante entonces me arañaba el corazón, y en cada despertar desesperaba por abrir los ojos y no poder ver la luz del sol. Subida a una balanza pesaba mi dolor, todo lo que fuera olvidadizo, el alcohol, la inconsciencia, dormir y correr eran excusas para escapar al exterior, tomaba mi abrigo y salía a recorrer la oscuridad, es que señora, allí parecía nunca brillar la luz, yo buscaba con desesperación salir de aquel duelo pero siempre despertaba en aquel mismo callejón. Y no crea que no sonreía, siempre que alguien se acercaba yo sonreía, ni mucho menos sentía pero créame que sonreía, es tan fácil ocultar lo que se llega a sentir…

Señora, no me deje usted a la deriva, señora yo sé que quizás no entienda de males ajenos pero abra el corazón y ayúdeme en este duelo, si ve a felicidad solo dígale que regrese, le prometo la vida entera si me acompaña por una noche…