Clear your mind

Clear your mind

viernes, 20 de marzo de 2015

Cortala con el miedo.

“ME DECIDÍ.”

Me parece una muy buena frase para resaltar, para encabezado, para darle la importancia que corresponde. Si bien constantemente estamos tomando decisiones (elegir comprarte chicles de menta en vez de frutilla es una decisión) hay ciertas particularidades que hacen del “ME DECIDÍ” una frase con mucha fuerza.

Esa cuestión que tenías adentro dándote vueltas, un problema que te surge o una simple pregunta que no sabes responder son el pie para decidir. Te miras las manos, miras al cielo, te mordes el labio, “Boludo qué hago” te preguntas para adentro…Se terminó el día, te fuiste a dormir y cuando estás en la cama empezas a dar vueltas de un lado para otro, “¿insomnio?” no, no es insomnio, es esa duda que te está carcomiendo desde adentro, te estancó las ideas y no te deja pensar en nada más que en eso. Siguiente día, no sólo soñaste con ese tema sino que te levantaste pensando que tenes que solucionarlo ya, sino te vas a volver loco. Sigue pasando el tiempo, según cada uno, más o menos, pero seguís pensando en lo mismo constantemente, se lo comentas a todo el mundo esperando el consejo que digas “Me iluminó”, pero ¿Te cuento algo? Vos ya te decidiste. En el fondo vos sabes lo que vas a hacer, sabes la respuesta y pedís consejo porque queres un justificativo, alguien que te dé el empujoncito para avanzar. Desde que te surgió la pregunta sabes la respuesta pero el miedo te está tapando los ojos. Dudas porque tenes miedo, te dan ese consejo acertado y vos le explicas las contras porque queres asegurarte que no sean tan malas.

Cortala. La vida es eso, jugar, arriesgar, ganar y perder. La vida es una apuesta constante, la vida está hecha para los valientes. Y voy a terminar con ese mito de que cuando apostas podes perder o ganar, nunca se pierde. Si ganas es porque las cosas salieron bien, como querías, pero si por el contrario las cosas salieron mal, distintas a lo que buscabas, no perdiste. Alguien que apuesta jamás pierde porque está decidiéndose a hacer lo que realmente quiere, ese acto de valentía ya es una victoria, es tener el coraje que hace falta para jugarte todo a una carta y la persona que hace eso nunca va a ser un perdedor. “ME DECIDí” dije yo cuando me dieron el consejo ganador, cuando de todos los consejos, yo misma tuve la valentía de afrontar lo que en fondo estaba queriendo. Y ya soy feliz. Todavía no arranqué ese proyecto al que tengo que enfrentarme, todavía no puse todo en juego y ya me siento una ganadora. Tengo infinitas posibilidades de que me salga mal lo que planeo, de que las cosas no se den como me las imagino y que se me caiga encima esa ilusión, pero no me importa. La vida es hoy, por momentos hay que dejar de pensar en ese futuro que te estás armando tan perfecto y lo que queres vivir dentro de unos años cuando te recibas, cuando consigas el trabajo, cuando tengas ese novio, cuando viajes a ese lugar porque todo lo que tenes es ahora. Por supuesto una infinidad de proyectos son para llegar a la meta en un futuro, pero no te olvides de disfrutarlo día a día, de abrazar ese proyecto entre manos que tantas gotas de sudor te está sacando, no te olvides que tenes que sonreír ahora, ahora que podes sonreír porque nada te asegura que vas a estar mañana para hacerlo.

Cometé locuras. Arriesgate. Pone la mano en el fuego. Jugatela. Dale impulso. ¿Qué importa? El miedo debería ser un motor, no una piedra en el camino. Los inteligentes saben aprovechar ese miedo y convertirlo en ganas, si tu desafío no te asusta entonces no es un desafío. Si no corres peligro, entonces no vas a ser locamente feliz con la recompensa. Yo, si llego a vieja, quiero mirar atrás y ver el camino con traspiés, cambios de sentido, giros, choques y saltos. Quiero sentir que viví intensamente, que hice lo que quería y no lo que me daba seguridad. Quiero sentir que valió la pena, porque ese camino llano sin arriesgar demasiado seguro te lleva bien a destino pero no te va a alterar los sentidos, no vas a vivir lo más horrible pero tampoco vas a conocer lo más bello. Entonces deja de darle vueltas al asunto y decidite. Y si sale mal, en realidad, nunca nada es tan malo como parece. Somos esencias llenas de una increíble energía, o explotas esa energía o te explota la esencia.


Y si queres contradecirme solo necesito la respuesta a cuál es la gracia de vivir una vida llana y aburrida. Una vida segura, tan segura del principio como del final.

lunes, 16 de marzo de 2015

Una sociedad contaminada.

Miedo, indignación, incredulidad, bronca, impotencia, tristeza. ¿Hasta cuándo? ¿Qué está pasando? 
Vivo en un lugar donde salir a la calle siempre se acompaña del "tené cuidado", donde la tranquilidad no está ni en casa, ni por nosotros ni por lo demás. 

Tenes que salir con la cartera bien agarrada por miedo a que te roben, con el cuerpo bien tapado por miedo a que te violen, por zonas seguras y a horas adecuadas por miedo a que te roben, violen, secuestren y/o asesinen pero ¿Saben qué? Aún así sigue pasando. Pasa porque hay una parte de la sociedad enferma, con una mente retorcida y una basura donde debería tener el corazón. Sigue pasando porque a esa parte de la sociedad no se la castiga como debería (en las ocasiones que afortunadamente se la castiga). Intentamos perdonar y creer que esa maldad se limpia con el paso de los años encerrándola en una prisión. NO. El que asesina no debería tener más derechos que el asesinado. Se toman más consideraciones por los atacantes que por las víctimas, y como sociedad lo estamos permitiendo, estamos educando para cuidarnos en vez de educar para no atacar, estamos culpando al que no tomó las medidas de seguridad en vez de al que saltó las leyes.

Un claro ejemplo fue cuando surgieron "los linchamientos", eso no es más que el reflejo de una sociedad asustada que tiene que salir a defenderse por mano propia, una sociedad desprotegida donde la ley cuida (en otro ejemplo) a un motochorro frente a un turista. ¿En qué estamos pensando? La justicia no debería ser un privilegio sino un seguro.

Hay que parar de JUSTIFICAR las violaciones por la vestimenta. En primer lugar, en muchos casos la ropa ni siquiera es provocativa. Y en los casos que lo es, puedo asegurar, que la mujer puede buscar provocar muchas cosas pero jamás de los jamases una violación. SOMOS LIBRES DE VESTIRNOS COMO QUEREMOS Y NADIE NUNCA BUSCA "PROVOCAR" UNA VIOLACIÓN. Hay que parar de JUSTIFICAR los robos porque era una hora insegura, o un lugar inseguro, o porque llevabas un celular en la mano. Lo que es tuyo es tuyo y nadie tiene el derecho de sacártelo porque sí. No se pueden justificar los crímenes porque son un atentado contra los derechos, y esto es lo que muchos no saben ver hasta que le toca a alguien cercano.

Hay que proteger a la sociedad, no entender al que la agrede.

Se volvió moneda corriente agradecer porque te robaron "pero al menos no te hicieron nada..." ¿Qué monstruos están viviendo en nuestra sociedad? ¿Por qué nos volvimos tan conformistas? ¿Dónde está el Estado? 

No nos podemos quedar tranquilos ni siquiera en nuestras casas porque ENTRAN IGUAL. Si salimos sin dinero y nos quieren robar NOS LASTIMAN POR NO TENER NADA. Vivimos con miedo porque nadie está a salvo, te diste media vuelta y mataron a quien tenías al lado.
Nos acostumbramos a vivir preocupados porque si no nos atienden el teléfono nos preguntamos si les habrá pasado algo. A vivir desconfiados de cualquier desconocido que se nos acerque en la calle. Vivimos en una guerra de todos contra todos preparados para salir corriendo o atacar. Nos mantenemos inmunes cuando escuchamos casos ajenas y somos capaces de verlo únicamente cuando es alguien cercano. 

Porque hoy le pasa a él/ella y mañana te puede pasar a vos, o a mí. Dejemos de buscar el porqué le sucedió y busquemos quién lo hizo para poder avanzar, como sociedad y como personas.
Una sociedad no se construye sola, es el resultado de cómo el Estado la educa y la cuida. Entonces empecemos a exigir más, a no conformarnos porque "al menos..." BASTA. Somos personas y tenemos derechos que deben ser respetados y garantizados.

Y para que los otros mejoren debemos mejorar nosotros mismos. Se enseña con el ejemplo. 






lunes, 9 de marzo de 2015

Flujos de energía.




Siento que se me inunda el alma con tanta energía nueva.

Energía pura.

Energía encendida.

Energía renovadora.

Energía luminosa.

Energía sanadora.
















Estas ganas locas de vivir me están alumbrando los caminos, me están empujando a seguir, me están robando risas profundas y arrancando las espinas que me crispaban.



Este amor que no cabe en mi pecho se está volviendo explosivo. Y va a salir. Y va a explotar. Y entonces va a quedar todo cubierto con un montón de amor. Lo van a respirar, lo van a tocar, lo van a ver y ojalá lo sientan.





Esta paz rompe como olas del mar en mi mente. Marea alta, bandera roja porque el mar no está calmo. Peligrosa la paz loca en mí, me siento más allá. La bronca, el odio, la furia, solo matan la alegría. Inhalo y exhalo la paz que me dio el arena, el mar y el cielo.











Mi esencia se regocija, cómoda en mi ser
Mi esencia me abraza desde lo más hondo, su calor hace que sea verano en mi corazón.










La verdad es resplandeciente, es pura. Pero tan resplandeciente que hay que observarla despacito para que no te ciegue. 

Mi verdad.       


Estoy abriendo los ojos para verla desde que nací. Con paciencia siempre ¡No te agites que hay tiempo! Y aún quedan muchas existencias.


[ Terremoto en la vida. 
Cambio de sentido. 
Curva inesperada. 
Topetazo a los ideales y caen los artificiales. ]





Estoy bailando -Me siento como bailando- Me mueve algo que llevo dentro, no sé qué hay afuera pero bailo por lo que llevo dentro.

Lo que fui. Lo que soy. Lo que seré. Una sola, tres tiempos y un único camino, el que se hace al andar…     

          TAN AMENA.

¡Vaya si es amena la felicidad de verse a uno mismo y gustarse!




domingo, 1 de marzo de 2015

Desde afuera pa dentro.

Deberíamos dar gracias cada vez que nos ayudan a ver un poquito más allá de nuestras narices. Abrir los ojos y sentir muy adentro la intensidad de todo lo que nos rodea, la calma suele apremiarnos cuando nos permitimos un respiro de todo el ajetreo.

Así, bien suave, como podría ser un viaje.

Cansada de viaje como sinónimo de diversión y distracción, le doy un giro al sentido y decido irme a descansar, a experimentar y a conocer. Tuve la suerte de resolver ciertos enredos de mi cabeza, ver con más claridad realidades que quizás, simplemente, no me atrevía a ver. Creo que el mar me despeja. O será la gente que en ese corto tiempo me acompañó. Junto al mar y en una casa de barro la vida parece un poco más resulta, más fluida y más simple. Parece como si los comederos de cabeza constante fueran de un tamaño insignificante y sin embargo, con frecuencia tapan lo que importa. Es tan continuo el roce con ciertas cosas que las convierten un puntos críticos en nuestras vidas, pero tomá distancia, desde lejos se ve mucho mejor lo que hace falta.

Lo bueno y lo malo, lo interno y lo superficial. Tu vida puede discurrir con tanta simpleza o materialidad como vos quieras. Ni más ni menos, no se deja de ser de determinada manera por la elección del material, sino por lo que elijas llevar adentro. Siempre esta bueno recordar, de todas maneras, que los buenos momentos están muy esquematizados. Las plataformas, un buen trago, sentados en un bar no tiene porqué ser mejor que una guitarra y apoyarse en un tronco alrededor de una fogata. Empastillarse en una fiesta loca no tiene porqué ser más divertido que tomarse una cerveza mirando malabares. Y eso corre por cuenta de cada uno, los momentos van a ser tan buenos como se ajusten a vos, pero pasa que a veces olvidamos también ajustarnos un poco nosotros a los momentos. Yo, la reina de la predicción, querer saberlo todo antes que pase y anticiparme y planear, te digo, n o  s i r v e . Los momentos nunca se van a dar como los planeaste así que sería una excelente decisión no molestarse en querer definirlos, dejalos ser, que te tomen por sorpresa y a vivirlos como vengan.

Y el Amor. No es un ramo de rosas, no es un novio, no es acostarse con alguien y no es un “te quiero”. El amor viene en cualquier forma y no se ve, se siente. Un perro, un abrazo de un amigo, un amigo, un gesto con el otro, una canción o desvivirse por alguien. El amor puede no ser todos los días, ni todo el tiempo, puede ser irregular e impredecible porque viene y va, no se retiene y no se fuerza. El amor le da energía al corazón, hace que bombee tan fuerte que uno se escuche a uno mismo, el amor te lleva por donde quiera y por suerte, se puede usar como un puente (Cerati lo dijo y no yo.)


Vivir con intensidad. Eso fue todo. Vivir todos los días iguales vuelve a la vida monótona, a las personas insulsas y a los sentimientos rutinarios. Vivir siempre igual te mata. Experimentar e irte a los extremos, probar suerte y ver qué tal funciona. Yo creo que te encontras chocando con lo que no sos. No hay mal que por bien no venga. Si por las dudas no te levantas mañana, asegurate que puedas sonreír pensando en lo que es hoy. Siempre.

  
Miramar

sábado, 14 de febrero de 2015

Del dicho al hecho...

Después de las palabras vienen los silencios. O las acciones.

Después de un par de excusas, un par de promesas, un par de comentarios o comunicaciones se le sucede todo. O nada. Quizás porque lo dicho es tan primordial como lo hecho también pierde su importancia, porque las palabras son más fuertes y sin embargo ejercen menos fuerza. Nos atamos con tanta facilidad al decir que el hacer pasa a un segundo plano, y cuando el hecho nunca hace presencia entonces las palabras dejan de tener validez. Acá es donde está el hábil juego, las idas y las vueltas, el mecer de una realidad inconcreta y abstracta que no dice nada. Nada, pero lo dice todo del hablador, aquel que con un par de frases sinceras o mentirosas sentenció una verdad y a partir de ahí un largo trecho hasta cumplirse.

O bien puede ser una pregunta exigente, una de esas que se enuncian en palabras y esperan por respuesta hechos, acciones, decisiones. Una tirada a los dados del azar, como apostar un par de fichas sin saber qué va a pasar. Preguntas expectantes, preguntas que a su receptor lo llevan a contestar (mentira o verdad) y a partir de ahí todo o nada, más o menos. Quizás por eso a veces el mentiroso no es tan culpable, ni tan malo ni tan bueno, culpable de sus mentiras y no de los motivos.

H E C H O S . La prueba tácita de lo acotado, una maniobra peculiar y peligrosa, hablar por demás o callarse demasiado, esquivar o salir a buscar lo dicho.

Y quién sabe, la palabra puede ser muy importante y muy honorable. Puede ser incluso muy sincera y perder valor porque los hechos asustan.  Un “te quiero” es fácil de decir y de sentir, pero todo aquello que implica podría ser muy difícil de cumplir, de sostener, de comprobar. En ocasiones las palabras con más simplicidad para pronunciarse son las más complicadas de sujetar, al conllevar poner tanto en juego y bailar en la incertidumbre de saberse ganador, llega a acobardar a más de un jugador.

Y los hechos. Muchas veces silenciosos y definitorios, se escabullen de ser expresados y cuando suceden nadie los ve. O sí. Brillan entonces por su objetividad, pero corren el riesgo de pasar desapercibidos por no estar implícitos. Acarrean la autenticidad de quien los concedió y con ello todo, tanto lo bueno como lo malo, los hechos que esperamos y los que queremos evitar.


Encuentro entonces la diferencia entre el hacer y el decir. Ni menos ni más valor. Pueden hablar de lo mismo, el hacer será entonces implícito y el decir explícito. De ahí a lo que prefieras es tu elección tanto en recibir como en dar, el premio es para quien sepa equilibrar y coordinar, no decir lo que no puedas hacer, no hacer lo que no sepas decir. Entre realidades pocas son las diferencias, verdadero o falso lo determinas vos.

miércoles, 28 de enero de 2015

Después de mucho.

No sé si mucho como tiempo o mucho como hechos, pero después de tanto, quizás demasiado o tal vez tan solo suficiente, entendí. Aunque siempre intenté ser sincera con los demás (y sobre todo conmigo misma) no siempre lo fui, o lo soy. Asumir la verdad puede tratarse de meterse en problemas o complicaciones, puede quebrar vínculos o provocarte algún que otro traspiés en caminos; Aun así, para remediar las equivocaciones no hay camino más seguro que poner los huevos sobre la mesa y hablar con sinceridad. Mentir también es equivocarse.

Entendí que no sirve querer cavarle la tumba al de al lado. Siempre puede suceder que nos tropecemos y caigamos nosotros en nuestro propio pozo. O puede no suceder, pero de todas formas ¿De qué me serviría hundir a otro? ¿Acaso hundir a alguien te da más altura? Lo que hacemos o hablamos de otra persona, habla más de nosotros mismos que de la otra persona en sí.

Entendí que hay que saber distinguir las situaciones y las relaciones y el trabajo y el pasatiempo. Hay que saber dónde estamos parados y cuál es el objetivo final, y a partir de eso, evitar aquellos errores que podrían resultar una piedra en el camino a futuro. “Dejarlo fluir” es una buena frase siempre que analicemos a donde la aplicamos, y siempre que dejar fluir no sea entremezclar ingredientes que podrían resultar nocivos para nosotros mismos.

Entendí que no se puede generalizar y hay que saber establecer las diferencias, que no podemos proyectar el dolor y la bronca en las personas que no nos lo causaron. Las guerras y los soldados deben quedarse en el campo de batalla y entender que en casa son solo personas, asuntos apartes, no traer las armas a donde siempre te esperan con los brazos abiertos.

Entendí, más bien arraigué la idea que ya tenía de que las personas te pueden dar más por lo que son que por lo que tienen. Llegamos tan profundo como vayamos, si nos quedamos en la superficie es muy fácil conformarse y saber a simple vista qué es lo que tienen para darnos: un buen auto, muchas invitaciones a lugares, regalos constantes, plata por demás... También podemos tomarnos el trabajo de querer recibir algo que sirva más, que nos perdure, elegir a las personas por eso que son, las maneras de manejarse con sus seres queridos, las ganas de progresar, la mano solidaria que aportan, el conocimiento de la vida, la facilidad para relacionarse, o cualquier detalle que nos haga ver que hay algo más interesante en cada uno que la materia, que al fin y al cabo, la materia no dice nada de quienes somos.

Entendí que las relaciones que establecemos con las personas son como nosotros decidimos que sean. Tendemos a tirarle el muerto al otro, culparlo por el comportamiento y las actitudes, y en el fondo de la cuestión, si tanto nos disgusta la otra persona ¿Por qué no cortamos el vínculo? No siempre es tan simple y sencillo pero no se puede enajenar la culpa de hacernos mal si somos libres de elegir con quien relacionarnos. Habiendo la inmensidad de personas que hay no deberíamos encerrarnos en esas relaciones que nos contaminan. Por lo mismo, también deberíamos dar el valor que les corresponde a esas que se lo ganaron.

Con todo lo que entendí (y que me falta entender) hoy estoy en paz. Después de meses bastante intensos, complicados, altibajos, situaciones delicadas y que se sienten muy vivas en carne propia, estoy bien. Tengo el orgullo de decir que de las equivocaciones que cometí, aprendí. Que de todos los comentarios a los que me expuse (tanto los buenos, como sobre todo los malos) tomé lo que me pareció más adecuado y entendí. Siempre me gustó mucho esa frase de Galileo Galilei “nunca he encontrado una persona tan ignorante de la que no pueda aprender algo”, créanme, lo comprobé en cada ocasión que daba por perdida, solo hay que prestar un poco de atención y sacar el aprendizaje, la moraleja. Incluso podríamos aprender aquello que no queremos ser, porque de nada me va a servir juzgar a esa persona más que para ver lo que no quiero en mí.

De lo bueno se aprenden muchas cosas, pero lo negativo deja la huella como cicatriz, tanto que es fácil recordar eso que entendimos. (Que entendimos si supimos transformar lo malo en experiencia).


miércoles, 24 de diciembre de 2014

GO HARD OR GO HOME

Esta vez ya no tengo miedo.

No me volverá a temblar el pulso cuando tome una decisión, no voy a atar lo que se debe ir ni correr tras la oportunidad perdida. Esta vez creo estar descubriendo lo que soy y lo que quiero,  y sobre todo, lo que puedo. Puedo tanto como quiera.

Me he visto flaquear ante la mirada ajena, dudar de mí misma en medio de la carrera, voltearme a ver quién me seguía, no más. Van a ser mis pasos los que marquen el camino, voy a ser yo quien dome a la fiera, voy a subir hasta el final las escaleras y abrir todas las puertas. No me asusta tropezar, tengo la fuerza que necesito para volverme a levantar. Todos mis errores me ayudaron a crecer, tus armas no me pueden herir y si acaso te preguntas por mi dolor, está, pero no es más fuerte quien no sufre, sino quien puede luchar contra el sufrimiento.

Fue un día que entendí que todo lo que quería lo podía tener, solo se trataban de desafíos, que quien no gana es porque no pelea, si realmente querés el premio estarías dispuesto a lo que fuera necesario. Y entendí que el miedo es bueno, es un impulso interno, no se puede tomar coraje si no se está asustado y si no temiéramos tampoco habría necesidad de superarlo. Y entendí que las críticas y ataques no son más que pruebas, la fe en tu objetivo no debería caerse ante ideas ajenas, los sueños no mueren mientras viva el soñador. ¿De qué sirve abandonar? Yo quiero que me ardan las rodillas de arrastrarme, que me pesen las piernas de correr, que me queme la cabeza por soñarlo tanto y sobre todo quiero, que al final, cuando haya llegado, ver mi estado deplorable y con una sonrisa de satisfacción decir “Valió la pena porque pude”.

[ A mitad del camino, cuando te rasguen el cuero, cuando te lloren los ojos y te pinchen los pies; a mitad del camino, cuando te hiele el alma, cuando te duelan los huesos y te cueste seguir; A mitad del camino te vas a preguntar porqué deberías seguir, hacele caso a tus motivos más fuertes y no a los más fáciles, cerrá los ojos y mira al futuro ¿Qué querés? Y eso es todo. No hablo de abandonar ni de continuar, hablo de elegir. Si es más grande el palacio, más costoso de construir. ]

No creo en la vieja excusa del “destino”, no esforzarte y no hacerte cargo. Creer que todo ya viene dado y solo hay que seguir un camino ¿Qué sentido tendría? Prefiero escribirlo yo misma, prefiero hacer la elección. Quizás porque en el pasado vi excusas donde ahora veo motivos, porque antes le huía al miedo y ahora lo desafío cara a cara y es acá, donde entendí, que por fin me armé del coraje suficiente para convertirme en una luchadora y no más una observadora pasiva, ni una conformista. Esta vez me siento lista y con ganas ¿Quién era que decía? “No está muerto quien pelea”.




"Mira, si tuvieras un disparo, una oportunidad, para conseguir todo lo que siempre has querido, un momento, ¿Lo aprovecharías? ¿O lo dejarías ir" 

Más claro, Eminem. 

lunes, 1 de diciembre de 2014

Somos esencia y materia.

No me hablen de belleza sin definir a qué hacen referencia. La belleza puede ser tan variable como en lo que a gustos refiere. Me tomo el atrevimiento de decir que no existe una belleza más real que la de la pureza, una belleza impalpable para nuestros sentidos, una belleza que corre invisible en cada uno de nosotros. Hay algo que va más allá de la ropa, del perfume particular de una persona, del corte de pelo, incluso de una forma de caminar o un tono de voz, porque aunque suene extraño, no te enamora una sonrisa o una piel, sino lo que esa sonrisa conlleva, por ejemplo. Hay algo que está en las personas mucho más profundo que todo lo que está expuesto, ese algo (que yo llamo “esencia”) se nota cuando se conoce realmente a una persona. Algunos exponen su esencia a quien se acerque un poco, otros prefieren enterrarla para los más valientes. Sin importar qué tan compleja sea, la esencia es única, y les aseguro que cuando se conoce la esencia de alguien, pueden cambiar para nuestros sentidos todas aquellas variables que percibíamos de una manera determinada en un momento anterior.

No niego el importante papel que juega lo físico, aquello que te atrae en un primer momento o que demarca ciertas relaciones llevándolas a uno u otro campo, pero soy partidaria de pensar que una buena esencia puede cegar completamente los otros sentidos y demostrar cuán real es, lo que en términos más generales y conocidos, podría decirse “belleza interior”. Sin embargo, prefiero hablar de “esencia” y no “belleza interior” por varios motivos. Para empezar me resulta artificial y subjetivo el término belleza, puesto que en más de un caso referimos justamente a lo contrario, la falta de belleza, la fealdad, y además, tampoco está definido qué es lo que limita esa belleza, qué variables hacen que se considere bello o no. Por otra parte, tampoco termino de convencerme de interior, me parece bastante ostentoso querer situar en un “interior” algo que desconocemos en realidad dónde está situado, algo que puede ser tan externo como invisible como profundo. ¡Qué facilidad para definir todo basándose en lo que la sociedad dice! Clasificar lo que es bello y lo que no, lo que es interno y exterior, todo teniendo en cuenta que no hay ningún estudio que verifique la validez de esos términos. En lo que a mí respecta, sigo eligiendo el término “esencia”. Situar todas esas características, esas formas, ese “interior”, tomarlo como parte de algo que todos tenemos. Me parece más viable pensar que nacemos con ella y la vamos editando, armando, construyendo y reformando. Me parece más viable hablar de que esa esencia también puede ser externa, porque por muy invisible que sea ante los ojos, la esencia va a transformar a la persona. Estoy completamente segura de que independientemente de cómo seas físicamente, la esencia por excelencia te define. Ante mis ojos, al menos, cada uno es un conjunto de esas dos partes, la esencia y la materia ¿Qué tan bella podría ser una persona que no tiene un ser bello? Por mucho que vista Prada y se perfume con Channel, si no limpia un poco lo que ustedes denominan “interior”, no puedo terminar de hallarla atractiva.


Todo ese gusto por alguien, sea la amistad, el amor, o simplemente el cariño, el “feeling”, yo jamás tendría la crueldad ni frialdad de decir que eso es puramente físico, o puramente cuestión del destino ¡Ni mucho menos! Hablo de esencia y todo lo que ella produce, como unas concuerdan con otras, y con otras no. No es una cuestión solamente de uno una relación, establecer ese vínculo conlleva poner parte propia por parte de los integrantes ¿Y quién dice que aún así va a salir bien? ¿Quién establece que esa relación va a perdurar? ¿Quién dice que es la persona equivocada o correcta? Puede, que simplemente, no sea la esencia que te complementaba. 
Desconozco la clase de vínculos que quien me lea establece, tampoco pretendo analizar la situación de cada uno y qué intereses pone en juego, pero podría decir que lo que lo lleva a leer esto es que una parte de su esencia se parece a la mía, esa pequeña parte que te hace interesarte por estas peculiaridades, un poco locas, un poco mías. Esa esencia que tiene, que lo define, y la que tengo, que me define, nos lleva a encontrarnos en un punto y alejarnos en otro, sino, es acá donde me cuestiono ¿Qué podría llevarnos a estar donde estamos, manejarnos como nos manejamos, relacionarnos como nos relacionamos e interesarnos por lo que nos interesamos?

miércoles, 26 de noviembre de 2014

John Green y la expresión. Y yo.

Amo escribir. Amo expresarme y comprender lo que otros expresan. Sin embargo, no creo que jamás se puedan entender los sentimientos ajenos ¡Son tan únicos! ¿Cómo podría osar explicar qué se siente cuando lees un libro si sólo conozco la sensación que me provocó a mí? Aun así, esa es la verdadera belleza de escribir ¿no? De leer ¿no? Es algo tan inexacto y subjetivo que da lugar a la apropiación por parte del lector. Entender y buscar captar esas ideas, interpretar aquello que quiso decir, expresar, reflejar, aquello que quiso poner en palabras.

Cada vez que alguien halaga la manera en que escribo, en que me expreso o simplemente plasmo mis ideas, me hace sentir bien, muy bien. Claro que podría darme igual, no dejaría de escribir por el simple hecho de que no lo leyeran, o que no les gustara, o que no me lo dijeran pero entran en juego un poco las inseguridades del humano, un poco el egocentrismo del humano ¿A quién no le gusta que lo halaguen? Sobre todo en aquello en lo que pretende progresar, aquello que realmente le gusta y siente como parte de sí.

En más de una ocasión dejé de escribir, ya sea lo que sentía, como un simple diario, o lo que me gustaba, más bien como mi blog. Sin embargo, esas varias ocasiones siempre terminaron fugándose porque volvía a escribir. Hay algo en mí que me lleva a querer poner en palabras lo que me pasa por la mente. Esa masa de pensamientos y el cúmulo de sentimientos y sensaciones que me agobian constantemente y le dan el gusto a la vida, todas esas cosas son las que disfruto poniéndolas por escrito. Independientemente de si nadie las vaya a leer (porque hay muchas cosas que jamás voy a publicar) o si sí vayan a ser leídas; Porque sin importar el público, comprendí que escribir realmente me gusta, es la manera que tengo de poner un orden en mi ser, dejar que fluya mi inspiración. Creo que cada uno plasma su ser a su manera, y no tiene porqué ser una forma del arte, hay quien tiene hobbies o quien canaliza todo en el trabajo, o en un deporte. No importa, siempre y cuando encuentres la manera de dejar salir todo aquello que tenes y te conectes con esa forma. No me llevó poco tiempo entender que verdaderamente me gustaba escribir, que no hice un blog porque estaba de moda y era divertido y punto.  Y que no escribía diarios típicos sino que tenía una forma un poco especial, no porque sí y punto.  Tampoco tarde poco tiempo en ver que podía, muchas veces, ser más clara escribiendo que en cualquier otro aspecto de mi vida y si bien hay infinidad de cosas que me faltan por mejorar, cualquier profesional vería esto y probablemente lo descalificaría, ni siquiera estudio una carrera relacionada con la escritura, con todo esto y más afirmo con una fuerza inquebrantable que es muy bello saber que hay personas que se emocionan con lo que escribo, que lloran, incluso que les toca una fibra sensible. Me siento afortunada cuando alguien reproduce una frase mía, así me cite o no, cuando alguien se toma tiempo de su vida para ver si le gusta o no lo que yo escribo.

Creo que haber ocupado el lugar del que escribe (imagínense que mis lectores no son cantidades ni siquiera grandes, hablo de apenas unos pocos a los que les agradezco el interés) me concedió la suerte de apreciar pequeños detalles. Detalles como hoy, que leí “Bajo la misma estrella” en tan solo un día, me quedé completamente satisfecha. En primer lugar me pareció excelente la facilidad con que te atrapa, es como si no pudieras dejar de leerla porque no terminas de estar contento con lo que sabes y queres constantemente saber más. Más allá de eso, destacable, admirable y envidiable la habilidad de John Green para generar tantas sensaciones en un lector. Una simple persona que se sumerge en un libro y  (como aprendí en semiología) establece un “Pacto de Ficción” por el cual asume que aquello que lee es ficción, pero aun así cancela su realidad para poder situarse y dejarse llevar por la historia que lee. Quizás quien haya visto únicamente la película no me entenderá, pero podrían compararlo con cualquier otro libro que realmente les haya gustado, algo que hayan leído y les haya llegado muy profundo, a un recoveco que no todos los días se tiene en cuenta. Mágico el poder del escritor para llenarte de sentimientos, para adentrarte tanto en la historia que como lector cueste salir. Ni más ni menos que yo en este momento escribiendo esto.  Es como si aunque no quisiera, la realidad de la historia me fuera envolviendo y en determinados capítulos me descubro llorando desconsoladamente por personas que soy consciente que ni siquiera existen. Aunque no voy a ser injusta, el cáncer no es algo muy lejano a la realidad actual. En otros momentos me inundaba en amor, me sentía enamorada, realmente ¿Saben lo difícil que puede resultar provocar eso en alguien? Y sobre todo en alguien que en su vida real no está enamorado/a.  Movilizar con palabras a otra persona, crear algo a través de simples abstracciones, crear algo que aún así es abstracto. Transportar a otra persona al lugar exacto que vos queres y el placer de que esa persona, al terminar de apreciar tu obra, suspire, satisfecha, felicitándote por tus dotes y apoyándote a seguir.


John Green compartió con nosotros su habilidad para la escritura. Así como los cantantes comparten sus dotes para la música o los diseñadores te permiten lucir sus trabajos. Todo eso, todo eso que creamos es una obra. Habrá a quien le guste, a quien no, y habrá quien no exponga sus obras, pero las creaciones son, por suerte, un bien compartido. Y es bello, muy bello, apreciar pero también dejar apreciar. Dejate fluir en lo que sea que canalices tu ser y ahí vas a entender, realmente, el placer de poner tus pesos en una balanza nula. Y no importa cuántas sean las personas que aprecien aquello que haces, porque lo más importante es que te dejes ser a vos mismo y te veas progresar en lo que te gusta. No necesitas, ni mucho menos, el juicio de nadie.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Contagiame la felicidad.

Yo creo que la gente es un poco como su clima. Aquellos que vienen de lugares cercanos al ecuador siempre traen calor, alegría y cariño. Es como si el calor del ambiente les llegara muy profundo, al alma. No sé si habrán tenido la misma suerte que yo de cruzarse en varias ocasiones con personas de estos lugares, pero cada vez que encuentren una intenten tenerla muy cerquita, no hablo de tiempo, sino de compañía, denle cinco minutos y van a ver cómo les contagia su felicidad.

A mí me agrada esa exageración que tienen para expresarse, todos los gestos, la risa a carcajadas sin un motivo demasiado concreto y esa energía inagotable. Es como si todos los días les hubiera ocurrido algo bueno. En realidad podríamos decir que todos los días nos ocurre algo bueno, me gusta pensar que todos los días tienen un poco su magia, su detalle, hay algo que marca la diferencia entre ayer, hoy y mañana. Y sin embargo, miranos a nosotros, no hablo de que seamos infelices! No me malinterpreten, pero no irradiamos tanta luz con las cosas malas, creo que no le ponemos tanta gracia a los días simples. Constantemente hablamos de felicidad (como si tuviéramos la definición correcta) y decimos frases filosóficas con las que nos sentimos un poco mejor, un poco como si tuviéramos la solución a la tristeza. Ojo! Nos encantan esas frases siempre y cuando sea un buen día, porque aquel en que se nos cruzan los cables no hay quien safe de nuestra electricidad, damos descargas para todos lados.

Claro que es muy simple reírte cuando estas con amigos, sonreír cuando aprobaste, gritar de emoción con alguien a quien extrañabas o cantar y bailar por todos los rincones un sábado a la noche cuando salís. Yo soy la primera que hace todas (sin excepción) esas boludeces. Pero atentos a la gente del clima cálido, regalan sonrisas gratis y a cualquiera, no necesitan sentirse más lindas ni más flacas para estar más contentas, y dicen muchas, muuuuchas boludeces de las que se ríen a morir, así a vos te cause gracia o te parezca estúpido. Me gustan porque te hablan con la misma naturalidad en que lo hace una amiga de hace años, tienen esa facilidad tan peculiar de entablar conversación y destensar los momentos incómodos.

Me convenzo cada vez que conozco a alguna persona de esas zonas. Enserio creo que se les contagió el calor de su naturaleza, que ese clima lo llevan adherido. Y es bueno, es algo lindo que vengan a otros países porque nos traen un poco de su calor a los que estamos más fríos.


He de decir, igualmente, que algunos fríos miran extraño y les desagrada el calor que irradian esas personas. Los respeto, no se pueden discutir los gustos, pero a ustedes, fríos de los fríos, no los entiendo. Derrítanse un poco con el calor ajeno, tomen algunas de esas risas y guárdenselas, incluso déjense contagiar por esa felicidad. De vez en cuando hay que endulzar la vida.

viernes, 14 de noviembre de 2014

¿Qué cambiarías de tu cuerpo?


"Cuando nos miramos a nosotros mismos en el espejo, es fácil encontrar “defectos” ya que generalmente somos nuestros propios críticos más duros. En este mundo lleno de Photoshop, no es muy difícil crear inseguridades falsas sobre nuestros cuerpos. Para cambiar esto, un grupo de personas crearon este video, el Proyecto Jubileo. En este video primero le preguntan a adultos que cambiarían sobre su cuerpo y luego le preguntan lo mismo a unos niños. Sus respuestas te van a sorprender.."
Lee más en http://www.lindito.com/pregunta-cuerpo-adulto-ninos/




miércoles, 12 de noviembre de 2014

Sentirse solo se siente como no existir.



En el punto justo de inflexión, he visto apagarse todas las luces mientras todos se marchaban, y yo, inmóvil y muda solo podía observar como un cuerpo muerto, como una presencia, sin terminar de pertenecer del todo a esa realidad.

Una vez sola, en aquella oscuridad, me senté despacio y miré a mi alrededor, pero mire como se mira cuando no se entiende lo que se ve. ¿Cómo te podes quedar tan solo habiendo estado rodeado de tanta multitud? Lloré mares hasta que el alma se me fue limpiando, con aquel llanto desconsolado saqué todo el dolor afuera. Algunos se habían ido aunque yo los quise retener, otros se habían marchado porque les llegó el momento, otros nunca habían estado, y otros, me quise mentir, con que habían querido estar. Todavía incrédula me levanté y busqué por aquel lugar vacío y oscuro, saque las cosas de su lugar, las rompí, las volví a acomodar, me escondí y volví a salir, grité para escuchar el sonido de mi voz, aquel eco que parecía hacerme compañía. Nada. Mejor dicho, nadie. Allí no había nadie. Se sentía exactamente como la desolación, como cuando nadie te saca el aburrimiento, como cuando nadie te hace la comida, como cuando nadie te llama, como cuando nadie te espera en casa, como cuando nadie se enoja con vos, como cuando no existís, sentirse solo se siente como no existir. Desconsolada y lastimándome a mí misma muero acostada en aquel lugar.

Curioso. Curioso es que cuando todo estaba terminando, todo volvió a empezar. Moría, entonces reviví. Alguien enciende las luces, y lo veo todo en esa mirada. Aún tirada, sollozando, observo como camina hacia mí esa persona, y cuando llega me hace ver que incluso hay otras personas allí. No estoy sola. Ni siquiera lo estaba. Es que la oscuridad de aquel lugar se había apoderado de mi visión. Y es que, esa persona le había dado luz de nuevo a mi oscuridad, aquella persona me mostró que estaba rodeada de seres queridos y no sola (¿Muchos? No, muchos no, solo reales), aquella persona, junto con las demás, me secaron las lágrimas y me dieron la fuerza necesaria para levantarme. Me sentía deslumbrada; la luz me abrazó el corazón y la oscuridad se apagó. Me sentía aliviada; ahora entendía que no era tan desagradable estar en aquel lugar. Me sentía querida, acompañada, me sentía bien, porque todas aquellas personas no se habían ido en ningún momento, habían estado, desde la oscuridad, acompañando. Todas esas personas me habían dado una mano solidaria, una oreja paciente y un lugar en su corazón. Esas personas me habían dado lo que realmente se necesita, lo que realmente yo buscaba. Lo esencial era tan obvio que a veces parecía ser olvidado, era tan fácil de dar que a veces  costaba, era tan necesario que incluso no se notaba, era tan, más que nada, bello, que a veces se ensuciaba.


Pude entender más incluso de lo que me habían querido explicar, me prometí a mí misma dar lo mejor de mi ser a todas esas esencias con las que estoy conectada de verdad. No importa cuántos estén alrededor, lo básico y principal es los que están adentro. Y no, nunca estás solo. Nunca estás sola. Y quizás, cuando nadie venga a prenderte la luz, es porque vos tenías que prender una luz pero te fuiste, te fuiste con la multitud. Anda, levantate y anda a prender la luz que dejaste apagada, anda a darle una mano a quien dejaste tirado, anda a prestarle oído a quien dejaste hablando, hacele un lugar en el corazón a quien te invitó al suyo. “Acordate de donde saliste y a costillas de quien” dice Callejeros. A veces nos dan, a veces damos. 






martes, 28 de octubre de 2014

Llenos de loca pasión.


El día que ya no esté quiero quedar en el recuerdo, cuando marche hacia el infinito quiero que infinito sea mi corazón. ¿Qué es la vida sino un baile? Idas y vueltas siempre al ritmo del azar. Si disfruto yéndome lejos entonces no habrá quien me lo impida, pero como todos los pájaros, siempre vuelvo al hogar. Que trotar mundo, que dar la mano, que sonreír a desconocidos, que hablar sin sentido, que correr y frenar, que comer y bailar, que abrazar llorando sean costumbres. Olvidemos por un instante el status social, la ropa de etiqueta, la música que escuchas, el barrio en el que vivís y de qué querés trabajar, que no haya clasificaciones porque en la danza que es la vida cualquiera te puede tocar, y a lo mejor un día eso que criticabas se convierta en la canción favorita para las listas de reproducción.

Basta de nacer y condenarse a llevar una bandera en el corazón, más vale volar sobre otros horizontes y poder elegir que encerrarte en tu propia jaula esperando a morir. Si la genética no me dio alas yo misma las voy a crear, no te gastes, no te canses, no me fuerces, me gusta el ritmo de mi corazón, muy salvaje o muy sumiso, muy simple o muy complejo, es un corazón gitano que vive persiguiendo al viento.  Me gustaría morir por amor después de haber vivido sonriendo, llorar el alma hasta desangrarme en cada rincón de lo que siento. Porque apasionadamente sentir es una gracia, subir y bajar, dar vueltas, saltar y golpear, en lo que a sentimientos respecta soy una loca de los extremos.

Siempre le temo y admiro a la lluvia, porque te saca el maquillaje y te deja más real, ojalá les llueva en el corazón pa que se conozcan al natural. Siempre le temo y admiro al calor, porque cuando transpiras sacas la basura que tenías adentro, ojalá les suba la temperatura en el corazón pa que saquen la suciedad. Siempre le temo y admiro a la soledad, porque cuando no hay nadie alrededor se escucha a gritos el interior, ojalá se sientan muy solos sus corazones pa que puedan escuchar sus verdaderas verdades.

Y acordate, y no te olvides, que ser verdadero es una virtud, que podes ser lo que quieras cuando salgas a la calle, pero tu esencia no es una apariencia, contamínate si querés la piel con maquillajes, ponete aros y disfrázate pero no manches, no ensucies, no alteres, no ocultes tu verdadero vos, tu ser, tu magia, la realidad que llevas impregnada que si va a cambiar sea siempre por propia voluntad. No hay en el mundo cosa más triste que perder tu propia verdad, vivir con miedo, vivir huyendo, vivir aparentando sin conocerte, sin rebelarte.


Es difícil ser con tu propia norma, cuando la sociedad impone tu ser a su forma, pero yo creo que si de verdad te escuchas podes saber tu origen real.