Clear your mind

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domingo, 29 de marzo de 2015

Un cuerpo todoterreno.



Hoy, como normalmente, me quedé sumida en mis pensamientos, colgada en momentos imaginarios. Fui y vine de vidas que no tengo con gente que no conozco y en lugares que no estoy. Situada en un escenario un poco triste me imaginé que tuviera un accidente y quedara paralítica de la cintura para abajo ¿Qué pasaría? Instantáneamente me vi llorando en un hospital desconsolada porque no podría volver a caminar hasta la parada del colectivo, ni salir a correr en la semana, ni ponerme de pie sola para hacer una fila, ni saltar y jugar con mis perros, ni bailar desaforadamente con mis amigas, ni siquiera intentar alcanzar a los piques el colectivo que se me va…

Fue tan solo un viaje imaginario porque en un momento estaba de vuelta en la realidad. Por fortuna camino, veo, respiro bien, hablo, escucho, bombeo sangre a todas partes, me funcionan todas las articulaciones y neuronas. Pero muchas veces lo olvido. Y me sentí una idiota por todas las veces que me quejo de que no me gustan mis piernas, “si fueran más flacas” “si fueran más largas” “si no tuviera estrías”. Al menos tengo ambas piernas y funcionan, puedo usarlas para correr carreras, para caminar por todos lados, dos piernas que se cansan de tanto que las paseo y dos piernas que con todos sus defectos, me siguen bancando el peso del cuerpo, que siguen respondiendo las órdenes del cerebro y que aún agotadas se bancan el ritmo. Y eso es lo que muchas veces olvido, no me doy cuenta de la suerte mía con este cuerpo, un poco gordito, un poco chiquito, un poco de esto, un poco de lo otro pero un cuerpo cómodo para vivir. Unos ojos que ven todo lo que la belleza del mundo nos regala, unos oídos que pueden escuchar todas las canciones sin pausa ni prisa, una voz loca por hablar todo el día y un pelo que aunque un poco rebelde, al menos me acompaña.

Tantas veces como nos lastimamos a nosotros mismos, tantas veces como nos desvalorizamos  y otras tantas que queremos mudarnos a otro cuerpo. Siempre miramos para arriba, nos gustaría ser más rubios, más altos, ojos más claros, espalda más ancha, un poco más de culo y piel más morena. ¿Por qué no mirar para abajo? Hay personas que darían lo que sea por tener un corazón que pueda aumentar un poco las pulsaciones sin correr peligro, a otras les encantaría poder respirar sin dificultades, hay otras personas que por una vez querrían comerse un plato entero de fideos sin tener problemas después, otras tan solo querrían poder salir a la calle a respirar un poco de nuestro aire contaminado, otras poder sentarse al sol y algunas otras cantar aunque sea desafinadamente. Y estamos nosotros quejándonos de boludeces, mientras que vos te quejas de que te cortaron mucho las puntas hay gente con cáncer que se queda pelada, mientras vos te quejas que los cigarrillos están muy caros hay gente que quisiera poder respirar sin llevar un aparato colgando, mientras vos te quejas de que no queres estudiar hay gente que no puede pensar con la misma facilidad que lo haría alguien de su edad, entonces deja de quejarte y valora un poco, primero querete y después cuidate.


Pareciera como si necesitáramos llegar a un punto extremo para ver que estábamos bien en el medio, y es bastante triste y desagradecido por nuestra parte no sólo no ver la suerte que tenemos sino encima quejarnos porque nuestro físico no es como el que soñamos. De acá a que cada uno lo comprenda depende meramente de uno, a mí por mi parte me bastó con volar un poco la imaginación. Ojalá no me pase, la desgracia te puede esperar a la vuelta de la esquina pero si por las dudas mañana me toca vivir alguna enfermedad jodida, yo hoy voy a aprovechar lo que tengo. No quiero perder ninguna condición física sin haberla explotado antes.

El cuerpo es el instrumento que te permite interactuar con el mundo. No tiene que ser muy lindo sino muy útil. 

viernes, 20 de marzo de 2015

Cortala con el miedo.

“ME DECIDÍ.”

Me parece una muy buena frase para resaltar, para encabezado, para darle la importancia que corresponde. Si bien constantemente estamos tomando decisiones (elegir comprarte chicles de menta en vez de frutilla es una decisión) hay ciertas particularidades que hacen del “ME DECIDÍ” una frase con mucha fuerza.

Esa cuestión que tenías adentro dándote vueltas, un problema que te surge o una simple pregunta que no sabes responder son el pie para decidir. Te miras las manos, miras al cielo, te mordes el labio, “Boludo qué hago” te preguntas para adentro…Se terminó el día, te fuiste a dormir y cuando estás en la cama empezas a dar vueltas de un lado para otro, “¿insomnio?” no, no es insomnio, es esa duda que te está carcomiendo desde adentro, te estancó las ideas y no te deja pensar en nada más que en eso. Siguiente día, no sólo soñaste con ese tema sino que te levantaste pensando que tenes que solucionarlo ya, sino te vas a volver loco. Sigue pasando el tiempo, según cada uno, más o menos, pero seguís pensando en lo mismo constantemente, se lo comentas a todo el mundo esperando el consejo que digas “Me iluminó”, pero ¿Te cuento algo? Vos ya te decidiste. En el fondo vos sabes lo que vas a hacer, sabes la respuesta y pedís consejo porque queres un justificativo, alguien que te dé el empujoncito para avanzar. Desde que te surgió la pregunta sabes la respuesta pero el miedo te está tapando los ojos. Dudas porque tenes miedo, te dan ese consejo acertado y vos le explicas las contras porque queres asegurarte que no sean tan malas.

Cortala. La vida es eso, jugar, arriesgar, ganar y perder. La vida es una apuesta constante, la vida está hecha para los valientes. Y voy a terminar con ese mito de que cuando apostas podes perder o ganar, nunca se pierde. Si ganas es porque las cosas salieron bien, como querías, pero si por el contrario las cosas salieron mal, distintas a lo que buscabas, no perdiste. Alguien que apuesta jamás pierde porque está decidiéndose a hacer lo que realmente quiere, ese acto de valentía ya es una victoria, es tener el coraje que hace falta para jugarte todo a una carta y la persona que hace eso nunca va a ser un perdedor. “ME DECIDí” dije yo cuando me dieron el consejo ganador, cuando de todos los consejos, yo misma tuve la valentía de afrontar lo que en fondo estaba queriendo. Y ya soy feliz. Todavía no arranqué ese proyecto al que tengo que enfrentarme, todavía no puse todo en juego y ya me siento una ganadora. Tengo infinitas posibilidades de que me salga mal lo que planeo, de que las cosas no se den como me las imagino y que se me caiga encima esa ilusión, pero no me importa. La vida es hoy, por momentos hay que dejar de pensar en ese futuro que te estás armando tan perfecto y lo que queres vivir dentro de unos años cuando te recibas, cuando consigas el trabajo, cuando tengas ese novio, cuando viajes a ese lugar porque todo lo que tenes es ahora. Por supuesto una infinidad de proyectos son para llegar a la meta en un futuro, pero no te olvides de disfrutarlo día a día, de abrazar ese proyecto entre manos que tantas gotas de sudor te está sacando, no te olvides que tenes que sonreír ahora, ahora que podes sonreír porque nada te asegura que vas a estar mañana para hacerlo.

Cometé locuras. Arriesgate. Pone la mano en el fuego. Jugatela. Dale impulso. ¿Qué importa? El miedo debería ser un motor, no una piedra en el camino. Los inteligentes saben aprovechar ese miedo y convertirlo en ganas, si tu desafío no te asusta entonces no es un desafío. Si no corres peligro, entonces no vas a ser locamente feliz con la recompensa. Yo, si llego a vieja, quiero mirar atrás y ver el camino con traspiés, cambios de sentido, giros, choques y saltos. Quiero sentir que viví intensamente, que hice lo que quería y no lo que me daba seguridad. Quiero sentir que valió la pena, porque ese camino llano sin arriesgar demasiado seguro te lleva bien a destino pero no te va a alterar los sentidos, no vas a vivir lo más horrible pero tampoco vas a conocer lo más bello. Entonces deja de darle vueltas al asunto y decidite. Y si sale mal, en realidad, nunca nada es tan malo como parece. Somos esencias llenas de una increíble energía, o explotas esa energía o te explota la esencia.


Y si queres contradecirme solo necesito la respuesta a cuál es la gracia de vivir una vida llana y aburrida. Una vida segura, tan segura del principio como del final.

lunes, 16 de marzo de 2015

Una sociedad contaminada.

Miedo, indignación, incredulidad, bronca, impotencia, tristeza. ¿Hasta cuándo? ¿Qué está pasando? 
Vivo en un lugar donde salir a la calle siempre se acompaña del "tené cuidado", donde la tranquilidad no está ni en casa, ni por nosotros ni por lo demás. 

Tenes que salir con la cartera bien agarrada por miedo a que te roben, con el cuerpo bien tapado por miedo a que te violen, por zonas seguras y a horas adecuadas por miedo a que te roben, violen, secuestren y/o asesinen pero ¿Saben qué? Aún así sigue pasando. Pasa porque hay una parte de la sociedad enferma, con una mente retorcida y una basura donde debería tener el corazón. Sigue pasando porque a esa parte de la sociedad no se la castiga como debería (en las ocasiones que afortunadamente se la castiga). Intentamos perdonar y creer que esa maldad se limpia con el paso de los años encerrándola en una prisión. NO. El que asesina no debería tener más derechos que el asesinado. Se toman más consideraciones por los atacantes que por las víctimas, y como sociedad lo estamos permitiendo, estamos educando para cuidarnos en vez de educar para no atacar, estamos culpando al que no tomó las medidas de seguridad en vez de al que saltó las leyes.

Un claro ejemplo fue cuando surgieron "los linchamientos", eso no es más que el reflejo de una sociedad asustada que tiene que salir a defenderse por mano propia, una sociedad desprotegida donde la ley cuida (en otro ejemplo) a un motochorro frente a un turista. ¿En qué estamos pensando? La justicia no debería ser un privilegio sino un seguro.

Hay que parar de JUSTIFICAR las violaciones por la vestimenta. En primer lugar, en muchos casos la ropa ni siquiera es provocativa. Y en los casos que lo es, puedo asegurar, que la mujer puede buscar provocar muchas cosas pero jamás de los jamases una violación. SOMOS LIBRES DE VESTIRNOS COMO QUEREMOS Y NADIE NUNCA BUSCA "PROVOCAR" UNA VIOLACIÓN. Hay que parar de JUSTIFICAR los robos porque era una hora insegura, o un lugar inseguro, o porque llevabas un celular en la mano. Lo que es tuyo es tuyo y nadie tiene el derecho de sacártelo porque sí. No se pueden justificar los crímenes porque son un atentado contra los derechos, y esto es lo que muchos no saben ver hasta que le toca a alguien cercano.

Hay que proteger a la sociedad, no entender al que la agrede.

Se volvió moneda corriente agradecer porque te robaron "pero al menos no te hicieron nada..." ¿Qué monstruos están viviendo en nuestra sociedad? ¿Por qué nos volvimos tan conformistas? ¿Dónde está el Estado? 

No nos podemos quedar tranquilos ni siquiera en nuestras casas porque ENTRAN IGUAL. Si salimos sin dinero y nos quieren robar NOS LASTIMAN POR NO TENER NADA. Vivimos con miedo porque nadie está a salvo, te diste media vuelta y mataron a quien tenías al lado.
Nos acostumbramos a vivir preocupados porque si no nos atienden el teléfono nos preguntamos si les habrá pasado algo. A vivir desconfiados de cualquier desconocido que se nos acerque en la calle. Vivimos en una guerra de todos contra todos preparados para salir corriendo o atacar. Nos mantenemos inmunes cuando escuchamos casos ajenas y somos capaces de verlo únicamente cuando es alguien cercano. 

Porque hoy le pasa a él/ella y mañana te puede pasar a vos, o a mí. Dejemos de buscar el porqué le sucedió y busquemos quién lo hizo para poder avanzar, como sociedad y como personas.
Una sociedad no se construye sola, es el resultado de cómo el Estado la educa y la cuida. Entonces empecemos a exigir más, a no conformarnos porque "al menos..." BASTA. Somos personas y tenemos derechos que deben ser respetados y garantizados.

Y para que los otros mejoren debemos mejorar nosotros mismos. Se enseña con el ejemplo. 






lunes, 9 de marzo de 2015

Flujos de energía.




Siento que se me inunda el alma con tanta energía nueva.

Energía pura.

Energía encendida.

Energía renovadora.

Energía luminosa.

Energía sanadora.
















Estas ganas locas de vivir me están alumbrando los caminos, me están empujando a seguir, me están robando risas profundas y arrancando las espinas que me crispaban.



Este amor que no cabe en mi pecho se está volviendo explosivo. Y va a salir. Y va a explotar. Y entonces va a quedar todo cubierto con un montón de amor. Lo van a respirar, lo van a tocar, lo van a ver y ojalá lo sientan.





Esta paz rompe como olas del mar en mi mente. Marea alta, bandera roja porque el mar no está calmo. Peligrosa la paz loca en mí, me siento más allá. La bronca, el odio, la furia, solo matan la alegría. Inhalo y exhalo la paz que me dio el arena, el mar y el cielo.











Mi esencia se regocija, cómoda en mi ser
Mi esencia me abraza desde lo más hondo, su calor hace que sea verano en mi corazón.










La verdad es resplandeciente, es pura. Pero tan resplandeciente que hay que observarla despacito para que no te ciegue. 

Mi verdad.       


Estoy abriendo los ojos para verla desde que nací. Con paciencia siempre ¡No te agites que hay tiempo! Y aún quedan muchas existencias.


[ Terremoto en la vida. 
Cambio de sentido. 
Curva inesperada. 
Topetazo a los ideales y caen los artificiales. ]





Estoy bailando -Me siento como bailando- Me mueve algo que llevo dentro, no sé qué hay afuera pero bailo por lo que llevo dentro.

Lo que fui. Lo que soy. Lo que seré. Una sola, tres tiempos y un único camino, el que se hace al andar…     

          TAN AMENA.

¡Vaya si es amena la felicidad de verse a uno mismo y gustarse!




domingo, 1 de marzo de 2015

Desde afuera pa dentro.

Deberíamos dar gracias cada vez que nos ayudan a ver un poquito más allá de nuestras narices. Abrir los ojos y sentir muy adentro la intensidad de todo lo que nos rodea, la calma suele apremiarnos cuando nos permitimos un respiro de todo el ajetreo.

Así, bien suave, como podría ser un viaje.

Cansada de viaje como sinónimo de diversión y distracción, le doy un giro al sentido y decido irme a descansar, a experimentar y a conocer. Tuve la suerte de resolver ciertos enredos de mi cabeza, ver con más claridad realidades que quizás, simplemente, no me atrevía a ver. Creo que el mar me despeja. O será la gente que en ese corto tiempo me acompañó. Junto al mar y en una casa de barro la vida parece un poco más resulta, más fluida y más simple. Parece como si los comederos de cabeza constante fueran de un tamaño insignificante y sin embargo, con frecuencia tapan lo que importa. Es tan continuo el roce con ciertas cosas que las convierten un puntos críticos en nuestras vidas, pero tomá distancia, desde lejos se ve mucho mejor lo que hace falta.

Lo bueno y lo malo, lo interno y lo superficial. Tu vida puede discurrir con tanta simpleza o materialidad como vos quieras. Ni más ni menos, no se deja de ser de determinada manera por la elección del material, sino por lo que elijas llevar adentro. Siempre esta bueno recordar, de todas maneras, que los buenos momentos están muy esquematizados. Las plataformas, un buen trago, sentados en un bar no tiene porqué ser mejor que una guitarra y apoyarse en un tronco alrededor de una fogata. Empastillarse en una fiesta loca no tiene porqué ser más divertido que tomarse una cerveza mirando malabares. Y eso corre por cuenta de cada uno, los momentos van a ser tan buenos como se ajusten a vos, pero pasa que a veces olvidamos también ajustarnos un poco nosotros a los momentos. Yo, la reina de la predicción, querer saberlo todo antes que pase y anticiparme y planear, te digo, n o  s i r v e . Los momentos nunca se van a dar como los planeaste así que sería una excelente decisión no molestarse en querer definirlos, dejalos ser, que te tomen por sorpresa y a vivirlos como vengan.

Y el Amor. No es un ramo de rosas, no es un novio, no es acostarse con alguien y no es un “te quiero”. El amor viene en cualquier forma y no se ve, se siente. Un perro, un abrazo de un amigo, un amigo, un gesto con el otro, una canción o desvivirse por alguien. El amor puede no ser todos los días, ni todo el tiempo, puede ser irregular e impredecible porque viene y va, no se retiene y no se fuerza. El amor le da energía al corazón, hace que bombee tan fuerte que uno se escuche a uno mismo, el amor te lleva por donde quiera y por suerte, se puede usar como un puente (Cerati lo dijo y no yo.)


Vivir con intensidad. Eso fue todo. Vivir todos los días iguales vuelve a la vida monótona, a las personas insulsas y a los sentimientos rutinarios. Vivir siempre igual te mata. Experimentar e irte a los extremos, probar suerte y ver qué tal funciona. Yo creo que te encontras chocando con lo que no sos. No hay mal que por bien no venga. Si por las dudas no te levantas mañana, asegurate que puedas sonreír pensando en lo que es hoy. Siempre.

  
Miramar